No estoy esperando que mi vida cambie

 

Durante mucho tiempo pensé que para que mi vida cambiara, primero tenían que cambiar las circunstancias.

Que necesitaba tener más dinero.
Más estabilidad.
Más tranquilidad.
Más tiempo.
Más seguridad.

Pero últimamente estoy entendiendo algo diferente.

Quizás la primera transformación no ocurre afuera.

Quizás comienza dentro de mí.

Estoy aprendiendo a cuidar mis pensamientos porque sé que aquello en lo que enfoco mi energía comienza a ocupar más espacio en mi vida.

Por eso estoy dejando de decir:

“Yo no puedo.”

“Todo me sale mal.”

“Nunca voy a salir de esto.”

Y estoy empezando a decir:

“Estoy construyendo una vida diferente.”

No porque repetir una frase mágicamente vaya a solucionar mis problemas.

Sino porque quiero empezar a pensar como la mujer que estoy intentando convertirme.

Quiero atraer abundancia, pero también aprender a administrar lo que tengo.

Quiero atraer amor, pero también aprender a darme amor.

Quiero atraer paz, pero también dejar de alimentar aquello que constantemente me roba tranquilidad.

Quiero atraer oportunidades, pero estar preparada para reconocerlas y trabajar por ellas cuando aparezcan.

Quiero acercarme a Dios y recordar que no tengo que cargar sola con todo lo que estoy viviendo.

Estoy entendiendo que manifestar no significa sentarme a esperar.

Significa creer, actuar, aprender, insistir y mantenerme abierta a nuevas posibilidades.

Estoy sembrando.

Quizás todavía no veo el árbol.

Pero sigo sembrando.

Cada pequeño hábito que cambio es una semilla.

Cada vez que elijo cuidar mi mente es una semilla.

Cada vez que trabajo por mi estabilidad económica es una semilla.

Cada vez que persigo uno de mis sueños es una semilla.

Cada vez que abrazo a mi hijo y recuerdo qué clase de madre quiero ser, es una semilla.

Cada vez que me acerco a Dios, también estoy sembrando.

Y quizás mi vida no cambie de la noche a la mañana.

Pero yo sí puedo cambiar la dirección hacia la que estoy caminando.

Así que hoy no voy a pedirle a la vida que me entregue todo lo que deseo.

Hoy voy a preguntarme:

¿Qué puedo hacer yo para convertirme en la persona capaz de recibir y sostener aquello que deseo?

Porque tal vez la verdadera manifestación no empieza cuando recibimos.

Empieza cuando comenzamos a convertirnos.

Y yo estoy convirtiéndome.

🌊 Estoy sembrando la vida que quiero vivir.

Y confío en que, cuando llegue el momento correcto, algunas de esas semillas comenzarán a florecer.




“Soy abundancia, paz, amor y propósito. Estoy creando la vida de mis sueños, con Dios guiando cada paso.”


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